08 julio, 2007

ABCD... y así sucesivamente

Tal vez sea mejor dejar de empeñarme en escapar a mi destino y asumir que soy una persona que necesita la palabra. El lenguaje es imperfecto, sí, pero de momento no tengo un disco duro en la cabeza para recibir y transmitir información digital, así que necesito las palabras.

Escribo poco y mal estos días. Llego de madrugada y estoy durmiéndome encima de la libreta e intentando que no me duela la espalda. Tampoco veo a menudo a mis amigos y creo que me he quedado sin imaginación, porque sueño que sirvo granizados de limón y helados de nata con piñones. Mejor dicho, son pesadillas. Perder estos puntos de fuga me afecta al humor, obviamente, y aunque en el trabajo estoy activa y de buen humor, cuando llego a casa se me caen las paredes encima. Nunca mejor dicho, ya que han tirado un par de tabiques para ampliar el salón y está todo hecho unos zorros. Necesito más palabras.

Demasiadas palabras pueden resultar peligrosas si se les da más importancia que a los hechos. Me da miedo que por tantas palabras pierda a alguien. Pero empieza a ser superior a mí. ¿Cómo se puede echar de menos algo que ni siquiera se ha probado? Necesito hechos.

El problema del verano es que todo se queda parado, y cuando se reinicia en septimebre, te das cuenta de que se han perdido muchos datos.



Pero no para jurarle al mismísimo ángel negro
que si rompe la distancia que ahora mismo nos separa
volveré para adorarle, le daría hasta mi alma
Si trajera tu presencia a esta noche que no acaba.
Te necesito como a la luz del sol
en este invierno frío
pa´ darme tu calor...

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